lunes, 31 de enero de 2011

¡¡¡¡¡Requete ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!

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La nieve, y la idea de llevar la salida a lo más alto del cerro de Cinco Villas, nos regalan un paisaje y una carrera de las que sólo en contadísimas ocasiones hay oportunidad de disfrutar. Es este uno de esos días en los que el placer por practicar la orientación cede gustoso su protagonismo a algo más prístino, más básico: la fruición de lo esencial, el contacto con la naturaleza en estado puro. Una gozada.

En lo que a lo deportivo toca, sensaciones contradictorias. Tres errores de precisión, no demasiado graves (hablo en términos “populares” obviamente) me distancian mucho de la cabeza de carrera (“La bestia venida del frío”), y sin embargo, competitiva y técnicamente hablando ocupo hoy (y de momento) un espacio que la temporada pasada quedaba lejos.

Por ahora no ha llegado (¿dónde andará?) la ansiedad y, claro, eso se traduce en un mayor control y una lectura más sosegada y por ende más precisa, y consecuentemente con todo ello en fallos de mucha menor relevancia.

P.D. Ya puedo dormir tranquilo, ya tengo el curradísimo calendario de los machacas.

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