viernes, 12 de junio de 2009

Teoria de la Relatividad.

Resulta que el mundo no se para ante la mayor de tus desgracias. Resulta que tu dolor, tu inquietud, tu frustración, cualquiera de tus males, por profundos e incisivos que a ti te parezcan, no son nada de tu piel para afuera. Miras a tu alrededor desde, por ejemplo, tu padecimiento terminal y descubres que el mundo no gira entorno a ti, que cines y teatros no suspenden sus sesiones, que la junta de gobierno de tu comunidad se reunirá pese a todo, habrá pan en la panadería y vino en la bodega, miles de apasionados futboleros seguirán pegando sus narices al televisor para ver el partido del siglo de este mes... el mundo no se para, la vida continúa.... Miras a tu alrededor y descubres que tu quebradero, ese mal insuperable, atenazador, invalidante, no es sino íntimo, ínfimo, atómico, que nada importa allí fuera, que apenas a diez centímetros de tu corazón, ya es nada, la más absoluta nada. Lo peor que te pueda pasar a ti, al mundo le importa nada. Lo peor es nada.
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¿Y si fuésemos capaces de empezar por esto último a la hora de determinar la mayor o menor entidad de nuestros problemas?.
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P.D. Nos vemos en Navalcarnero.

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