viernes, 30 de abril de 2010

Este fin de semana tenemos de todo aquí en Madrid.

Los castizos imperdibles, el día de los trabajadores, nos agasajan con un entrenamiento en la casa de campo que por lo que se dice en el "papel" (en la cibernética hoja informativa se habla de ventanas y pasillos) más parece tratarse de una oferta inmobiliaria que de orientación pero que, conociéndoles, seguro que resulta muy divertido y muy técnico.

Para poder poner en práctica todo lo que aprendamos el sábado, el domingo, que para regocijo de los muy fiesteros además del día de la madre es también el día de la Comunidad, se celebra la primera carrera del campeonato regional de Sprint. El Parque Central de Tres Cantos es el sitio elegido y el club Rumbo su organizador.

Sin embargo yo me quedaré, un güiquen más, a verlas venir porque este maldito tobillo izquierdo mío sigue diciendo que no, que no, que de momento correr en terreno abrupto no (aunque sobre el más o menos liso ya me manejo bastante bien).
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Entre nosotros y sin que salga de aquí... quizá trate de engañar al cuerpo dándome un paseo por la casa de campo (lo juro por Hubmann: sólo un paseo). A lo mejor así puedo matar el gusanillo y de paso acercarme un poco al plano porque si no cuando llegue el momento del reencuentro con el bosque la cosa, mucho me temo, no va a ir nada... nada... bien. Y, claro, esa es una ventaja que no pienso dar a mis competidores.... (¿Qué? ¿Qué no soy cachondo?).
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P.D. Lo de la oferta inmobiliaria era broma. Sé perfectamente lo que es un entrenamiento en pasillo. Es ... eso..., vaya, lo que viene siendo... un... entrenamiento... en pasillo.

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