CEO a la vista, mi primer CEO en categoría oficial. En lo físico, de aquí a allí, sólo quedan unos pocos entrenamientos que, si bien pueden servir para afinar un poco el cuerpo y para ganar algo de velocidad, casi seguro que no van a suponer una mejora definitiva. En lo íntimo, en lo intelectual, habrá que trabajar todavía unos días para llegar despejado, tranquilo, y seguro sabedor de cual es, objetivamente, el premio que se puede esperar. Las ganas, la ilusión, el sudor, y los sueños, estarán seguro, se les espera.
martes, 12 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
(...)
Qué importa si esta semana a “ese” compañero tuyo de trabajo se le ha puesto en las narices recrudecer su afán por convertirse en el cabrón nefando del año. Qué importa si esta semana a tu vecino le ha dado por reformar los baños y de siete de la mañana a diez de la noche no hace otra cosa que, a fuerza de maceta (“F. d. de maza: martillo con cabeza de dos bocas iguales y mango corto que se usa para golpear el cincel o puntero”), cargarse... todas las horas de descanso que te corresponden. Qué importa si esta semana la M-30 ha estado en obras. Qué importan Gadafí, Gbagbo, o Fukishima. Ya volveremos a sufrir por todo ello el lunes.
Este fin de semana, en maravilloso paréntesis, se corre orientación.
lunes, 14 de marzo de 2011
Ca´ Medina.
El retorno de la liga española o a la liga española, que nunca se sabe bien que fue primero si la gallina o el huevo, me deja, vamos a tirar de topicazo, sabor agridulce.
El tiempo sin ser bueno, tampoco es malo: el sábado llueve pero tenuemente pocos ratos y el domingo hay momentos en los que el sol puede con la fresquita brisa que corre algo acerada. Vamos que ni frío ni calor.
El terreno sin ser bueno tampoco es malo: no es el semidesierto típico levantino (tomo el concepto prestado), de hecho el verde se convierte en uno de los principales inconvenientes, pero el suelo sigue siendo duro e incómodo y bancales y sembrados no se pierden la carrera. Vamos que aquello ni es Pinto ni es Valdemoro.
La carrera, la mía se entiende, sin ser buena tampoco es mala. En la larga, el pertinaz catarro y el consecuente paroncete en los entrenamientos me impiden afrontar con la necesaria frescura los larguísimos ocho kilómetros y medio de línea rosa (aproximadamente trece sobre el terreno) y el casi medio kilómetro de desnivel en los que el trazador ha dejado un recorrido que, no hay más que echarle un vistazo al plano, transcurre sin solución de continuidad de verde en verde. Además la miopía y sobre todo el astigmatismo se hacen perfectamente incompatibles con la escala 1/15.000 (?) del plano sabático y eso añade un factor de agotamiento tanto físico como mental que terminan, sobre todo al final de la competición, por pasar factura. Aún así no lo hago mal: sólo un error “considerable” y de la mitad para arriba de la clasificación. Vamos que ni chicha ni limoná.
El catarro añade un par de puntos de intensidad al palizón del sábado y los resta en el proceso de recuperación así es que para cuando tocan las diez y tres minutos de la mañana del domingo, hora de empezar a correr la media, estoy más cerca del rigor mortis que de la aptitud física necesaria para afrontar un trazado incrustado en un terreno muy, muy duro, muy, muy glauco. Aun así no lo hago mal: ni clavo las balizas, ni fallo estrepitosamente. Vamos que seis de esto y media docena de lo otro.
Para hacer honor a la verdad no todo fue mediocre. La organización, la competición (quizá algo minúsculamente empañada por, dicen, una baliza “rara”), los bocatas de embutido utielano, el caldo utielano, unas mejor que buenas muy baratas torrijas... utielanas, fueron, todo ello, excelentes.
El tiempo sin ser bueno, tampoco es malo: el sábado llueve pero tenuemente pocos ratos y el domingo hay momentos en los que el sol puede con la fresquita brisa que corre algo acerada. Vamos que ni frío ni calor.
El terreno sin ser bueno tampoco es malo: no es el semidesierto típico levantino (tomo el concepto prestado), de hecho el verde se convierte en uno de los principales inconvenientes, pero el suelo sigue siendo duro e incómodo y bancales y sembrados no se pierden la carrera. Vamos que aquello ni es Pinto ni es Valdemoro.
La carrera, la mía se entiende, sin ser buena tampoco es mala. En la larga, el pertinaz catarro y el consecuente paroncete en los entrenamientos me impiden afrontar con la necesaria frescura los larguísimos ocho kilómetros y medio de línea rosa (aproximadamente trece sobre el terreno) y el casi medio kilómetro de desnivel en los que el trazador ha dejado un recorrido que, no hay más que echarle un vistazo al plano, transcurre sin solución de continuidad de verde en verde. Además la miopía y sobre todo el astigmatismo se hacen perfectamente incompatibles con la escala 1/15.000 (?) del plano sabático y eso añade un factor de agotamiento tanto físico como mental que terminan, sobre todo al final de la competición, por pasar factura. Aún así no lo hago mal: sólo un error “considerable” y de la mitad para arriba de la clasificación. Vamos que ni chicha ni limoná.
El catarro añade un par de puntos de intensidad al palizón del sábado y los resta en el proceso de recuperación así es que para cuando tocan las diez y tres minutos de la mañana del domingo, hora de empezar a correr la media, estoy más cerca del rigor mortis que de la aptitud física necesaria para afrontar un trazado incrustado en un terreno muy, muy duro, muy, muy glauco. Aun así no lo hago mal: ni clavo las balizas, ni fallo estrepitosamente. Vamos que seis de esto y media docena de lo otro.
Para hacer honor a la verdad no todo fue mediocre. La organización, la competición (quizá algo minúsculamente empañada por, dicen, una baliza “rara”), los bocatas de embutido utielano, el caldo utielano, unas mejor que buenas muy baratas torrijas... utielanas, fueron, todo ello, excelentes.

viernes, 4 de marzo de 2011
Qué chasco
Palomitas, una cerveza bien fría, el sofá bien mullido, unos cuantos mapas encima de la mesa para ir creando ambiente, el libro de Martin Kronlund por si hay que verificar algún dato, la compañía de mis hijos para terminar de introducirles en el mundillo, ... y resulta que no, que no, que la película ésta, “Historia de O”, no va de orientación.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Volare... cantare.
En cuanto pueda liberarme de esta losa en forma de obra del escorial que me ha colocado mi jefe encima de la mesa de mi despacho, os prometo que os cuento, vosotros direis que qué narices os importa, lo noticiable del entrenamiento este de Valdelatas... y si no pues nada nos vemos, mañana... o pasado mañana (ya no sé en que día vivo) en San Pedro, vaya en Colmenar, y os lo cuento personalmente... Qué desvariooooooo.
miércoles, 9 de febrero de 2011
El que es pera, desespera.
Ich wollte; o sea que, A3 исkax, es decir, Jsem chtệl; vamos que Ja sam htjela; o dicho de otro modo, Nahí izan dut; o de este otro Sem hotel; quiero decir Ho voluto; a ver si me explico: Mimi nilitaka, Volui, Saya ingin, Am vrut, Я ХОТеЛ, Я ХОТіВ, Yr wyf wedi bod eisiau, Ik wilde, Eg vildi, Tinc ganes, Eu queria, Ja’ai voulu, I have wanted…. Bueno no sé cómo decirlo, que tengo ganas de que empiece ya, de una puñetera vez, la liga española.
Mientras, aperitivo va aperitivo viene. Éste que os dejo es una versión en alta cocina del siempre sabrosísimo cocido madrileño (notad como la épica del entreno se hace sensible en el deterioro del mapa):
Mientras, aperitivo va aperitivo viene. Éste que os dejo es una versión en alta cocina del siempre sabrosísimo cocido madrileño (notad como la épica del entreno se hace sensible en el deterioro del mapa):
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